Polanco no se explica con un solo estilo ni con una sola década. Se explica caminándola, calle por calle, como quien pasa las páginas de un libro que nunca cerró del todo su primer capítulo antes de empezar el segundo. La colonia que hoy conjuga casonas neocoloniales, edificios modernistas y torres de cristal conserva, en un radio caminable, casi un siglo de arquitectura residencial mexicana, uno de los rasgos que explica el atractivo residencial de la colonia hoy.
Esa legibilidad es poco común en la Ciudad de México, donde la mayoría de los barrios centrales fue demolida, reconstruida o borrada por sismos y por el tiempo. Polanco, en cambio, mantiene fachadas de sus primeras dos décadas junto a torres de la última, sin que una desplace del todo a la otra. Este recorrido documenta ese arco constructivo desde su origen agrícola hasta el capítulo contemporáneo que perfilan hoy despachos como los que exploramos en nuestra cobertura de arquitectura y estilo de vida en la zona, sin detenerse en ese presente —el capítulo de las torres que redefinen Polanco en 2026—, que merece su propio espacio.
Puntos Clave
- Polanco se trazó a finales de la década de 1920 sobre tierras de la antigua Hacienda de los Morales, bajo la fraccionadora De la Lama y Basurto.
- El estilo colonial californiano, con Francisco J. Serrano entre sus principales exponentes, definió el primer rostro arquitectónico de la colonia y sigue visible en el Pasaje Polanco de 1938.
- A mediados de siglo, el mismo debate que enfrentó a arquitectos nacionalistas e internacionalistas en México se tradujo en un giro hacia los edificios de departamentos modernos.
- Desde 2011, con la apertura del Museo Soumaya, Nuevo Polanco convirtió antiguos terrenos industriales en el capítulo más reciente y vertical de la colonia.
En esta página
- Los años veinte y treinta: cuando una hacienda se convirtió en trazado urbano
- El colonial californiano: el primer capítulo que definió el rostro de Polanco
- A mediados de siglo: el giro hacia los edificios de departamentos modernos
- Del 2000 a la década de 2010: las torres que crecieron sobre tierra industrial
- El capítulo actual: piezas boutique y residencias con firma
Los años veinte y treinta: cuando una hacienda se convirtió en trazado urbano
Antes de tener calles con nombre de escritor o de capital europea, el terreno que hoy ocupa Polanco pertenecía a una sola propiedad agrícola. La Hacienda de los Morales inició su construcción en 1647 bajo el nombre de San Juan de Dios de los Morales, sobre tierras que en el siglo XVI habían pertenecido a Isabel de Moctezuma, hija del último tlatoani mexica. Durante casi tres siglos el lugar funcionó como finca productiva, ajena al trazado urbano que la rodearía después.
La subdivisión llegó a finales de la década de 1920, cuando la fraccionadora De la Lama y Basurto, la misma firma detrás de las colonias Hipódromo Condesa y Nápoles, comenzó a lotificar los terrenos de la antigua hacienda. El resultado fue una retícula de calles curvas y camellones anchos, pensada para casas con jardín y no para edificios en batería. Ese proceso está documentado en la entrada enciclopédica dedicada a la colonia, que sitúa el fraccionamiento hacia el final de esa década, con los primeros lotes vendidos y construidos a lo largo de los años treinta.
La transformación de suburbio agrícola en modelo residencial no fue un plan trazado de una sola vez, sino una sucesión de fraccionamientos que fueron llenando el mapa entre 1930 y 1950. Cada fraccionamiento se vendió con reglamentos propios sobre altura, retiros de fachada y superficie mínima de jardín, un formato que otras colonias de la capital adoptarían después como referencia para ordenar su propio crecimiento. Ese proceso, y el papel que jugó en convertir a Polanco en referencia de planeación residencial para otras zonas de la capital, se desarrolla con más detalle en nuestra revisión de cómo Polanco se convirtió en modelo urbano de la ciudad. El edificio original de la hacienda, por su parte, se conserva hasta hoy y abrió como restaurante el 14 de abril de 1967, tras una adaptación de los arquitectos Landa y Juan Cortina del Valle, sin que se alterara su estructura del siglo XVII. Ese contraste entre la finca agrícola de piedra y las calles curvas que crecieron a su alrededor sigue siendo, casi cien años después, uno de los pocos puntos donde el capítulo original del libro puede tocarse con la mano en lugar de solo leerse en una fachada restaurada.
El colonial californiano: el primer capítulo que definió el rostro de Polanco
El estilo que dominó esa primera construcción tiene nombre propio: colonial californiano, una reinterpretación mexicana de la revisión estadounidense del barroco español y de la arquitectura de misión, con auge entre 1928 y 1933. Sus rasgos se repiten en fachada tras fachada de la colonia: cantera rosa alrededor de puertas y ventanas que contrasta con muros lisos, columnas salomónicas, herrería forjada, tejas en los aleros y arcos de medio punto en accesos y ventanas.
El estilo no fue exclusivo de Polanco. Apareció también en Del Valle, Lindavista, Condesa, Cuauhtémoc, Nápoles, Narvarte, Álamos, Lomas de Chapultepec y Roma Sur, impulsado por un grupo de arquitectos que buscaba un lenguaje nacionalista frente al internacionalismo de colegas como Mario Pani y Juan O’Gorman. Entre esos nombres nacionalistas figuran Carlos Obregón Santacilia, Federico Mariscal, Manuel Gorozpe y Francisco J. Serrano, cuya obra tiene en Polanco su ejemplo más citado.
Pasaje Polanco y la firma de Francisco J. Serrano
Ese ejemplo es el Pasaje Polanco, construido en 1938 sobre Avenida Presidente Masaryk. Serrano resolvió el encargo como un pasaje comercial con patio interior, locales en planta baja y departamentos en los niveles superiores, un modelo de uso mixto que anticipó por décadas lo que hoy se discute como novedad urbana. La descripción detallada del inmueble, su trazo y su lugar en el recorrido de Masaryk puede consultarse en la ficha enciclopédica dedicada al Pasaje Polanco. Casi noventa años después, el edificio sigue en uso, con comercios activos bajo el mismo patio que Serrano dibujó.
A mediados de siglo: el giro hacia los edificios de departamentos modernos
Para las décadas de 1940 y 1950, el debate arquitectónico mexicano ya se había movido. El bando nacionalista que había producido el colonial californiano perdía terreno frente a una generación formada en el funcionalismo europeo, que veía en el ornamento de cantera un lastre y en la planta libre una promesa. Esa tensión, documentada en la historiografía del periodo, no se limitó a Polanco pero se sintió en su tejido construido conforme la demanda de vivienda urbana crecía más rápido que la disponibilidad de terrenos para casonas con jardín.
El debate entre lo nacional y lo internacional
El contraste que marcó esa época enfrentó a los arquitectos nacionalistas del colonial californiano con figuras internacionalistas como Mario Pani y Juan O’Gorman, defensores de una arquitectura sin referencias históricas explícitas. En ese cruce de posturas, buena parte de la vivienda unifamiliar de Polanco empezó a subdividirse o a ceder espacio a edificios de departamentos de perfil más sobrio, con fachadas planas y balcones corridos en lugar de arcos y cantera labrada. El resultado visible hoy es un mosaico donde una casona de los años treinta puede compartir cuadra con un edificio de departamentos de líneas rectas construido apenas una generación después, sin que ninguno de los dos domine el paisaje por completo.
Ese capítulo de mediados de siglo suele pasar inadvertido frente a los extremos más fotogénicos del libro, el neocolonial inicial y la torre reciente, pero es el que explica la densidad actual de la colonia. Sin ese giro hacia el edificio de departamentos, Polanco habría conservado la escala de suburbio de casas unifamiliares que tuvo en sus primeras dos décadas, y la demanda posterior de vivienda urbana habría encontrado otro terreno donde resolverse. En cambio, la coexistencia de ambos formatos, casona y edificio, es lo que permite hoy leer el cambio de postura arquitectónica sin necesidad de una placa conmemorativa que lo explique.
Del 2000 a la década de 2010: las torres que crecieron sobre tierra industrial
El capítulo más disruptivo del libro no ocurrió en la colonia original, sino en su vecina inmediata. Lo que hoy se conoce como Nuevo Polanco, en las colonias Granada y Ampliación Granada, fue durante buena parte del siglo veinte una zona de plantas industriales: ahí operaron una ensambladora de General Motors, una planta de Chrysler bajo la marca Automex, la fábrica de vidrio Vitro y una planta de Colgate-Palmolive, entre otras instalaciones fabriles que ocuparon el terreno plano junto a las vías.
La reconversión de ese suelo industrial en desarrollo mixto tomó forma con el complejo Plaza Carso, impulsado por Grupo Carso, que combinó oficinas, comercio, vivienda y cultura en terrenos que antes olían a taller mecánico. El hito más visible de esa transformación fue el Museo Soumaya, diseñado por el arquitecto Fernando Romero, que abrió sus puertas el 29 de marzo de 2011 con una envolvente metálica que no se parece a nada construido antes en la zona. Le siguieron el Museo Jumex en 2013 y el Acuario Inbursa en 2014, consolidando un perfil vertical y contemporáneo que contrasta, a pocas cuadras, con las casonas neocoloniales del trazado original.
La diferencia con los capítulos anteriores no es solo de altura sino de origen del terreno. Donde la colonia original nació de subdividir una hacienda agrícola en lotes residenciales, Nuevo Polanco nació de reconvertir naves industriales en plataformas para edificios altos, un cambio de vocación de suelo que explica por qué su trazado de calles rectas y manzanas amplias no se parece al trazado curvo de las secciones más antiguas. Caminar de una zona a otra, de la retícula sinuosa del fraccionamiento de los años treinta a las avenidas rectas de la antigua zona fabril, equivale a cruzar la frontera entre dos lógicas urbanas distintas en cuestión de minutos.
El capítulo actual: piezas boutique y residencias con firma
El capítulo que se escribe ahora tiene menos que ver con manzanas completas y más con edificios individuales, cada uno con firma de autor. Estudios como los que perfilamos en nuestra revisión de los despachos que dibujaron el skyline contemporáneo de Polanco han asumido el reto de construir en los huecos que deja una colonia ya consolidada, donde cada lote disponible exige una respuesta específica en lugar de un trazado repetible. Ese giro hacia la pieza única, firmada y acotada, incluye también la llegada de marcas globales al residencial, como ilustra el proyecto residencial que Armani desarrolló sobre Masaryk, un ejemplo de cómo el nombre del diseñador se volvió, en este último capítulo, tan relevante como el del arquitecto.
Leer Polanco de corrido, del colonial californiano a la torre de cristal, deja una conclusión sencilla: pocas colonias de la Ciudad de México permiten recorrer a pie casi un siglo de arquitectura residencial mexicana en una sola tarde. Esa legibilidad, más que cualquier lista de amenidades, es parte de lo que vale la dirección. Quien busca revisar qué se está construyendo hoy sobre ese mismo trazado puede consultar el catálogo vigente de residencias en preventa dentro de la zona, el siguiente renglón de un libro que sigue sin cerrarse.
Aviso Legal: Este es un artículo editorial. Los detalles históricos se presentan conforme a las fuentes citadas y pueden actualizarse con nueva investigación. El acceso, uso y condiciones de los inmuebles mencionados pueden cambiar sin previo aviso.
Preguntas Frecuentes
¿En qué década se trazó la colonia Polanco?
El fraccionamiento de las tierras de la antigua Hacienda de los Morales comenzó a finales de la década de 1920, a cargo de la fraccionadora De la Lama y Basurto, y los primeros lotes se construyeron a lo largo de los años treinta.
¿Qué es el estilo colonial californiano y por qué define a Polanco?
Es una reinterpretación mexicana de la revisión estadounidense del barroco español, con auge entre 1928 y 1933, caracterizada por cantera rosa, columnas salomónicas y herrería forjada. Fue el estilo dominante en la primera construcción residencial de Polanco y sigue visible en varias de sus casonas.
¿Quién diseñó el Pasaje Polanco y en qué año se construyó?
El Pasaje Polanco fue construido en 1938 por el arquitecto Francisco J. Serrano sobre Avenida Presidente Masaryk, con un patio interior que combina locales comerciales en planta baja y departamentos en los niveles superiores.
¿Qué relación existe entre la Hacienda de los Morales y la colonia actual?
La hacienda, cuya construcción inició en 1647, ocupaba las tierras que después se fraccionaron para crear Polanco. Su edificio original se conserva y funciona como restaurante desde el 14 de abril de 1967, sin que se haya alterado su estructura histórica.
¿Qué distingue a Nuevo Polanco del resto de la colonia?
Nuevo Polanco se desarrolló sobre suelo antes ocupado por plantas industriales, como una ensambladora de General Motors y una planta de Chrysler. Su transformación en desarrollo mixto tomó forma con Plaza Carso y el Museo Soumaya, inaugurado en 2011.
Fuentes
- Wikipedia. “Polanco (Ciudad de México)”. es.wikipedia.org/wiki/Polanco_(Ciudad_de_México)
- Wikipedia. “Colonial californiano”. es.wikipedia.org/wiki/Colonial_californiano
- Wikipedia. “Pasaje Polanco”. en.wikipedia.org/wiki/Pasaje_Polanco
- Wikipedia. “Nuevo Polanco”. en.wikipedia.org/wiki/Nuevo_Polanco
- Hacienda de los Morales. “Historia”. haciendadelosmorales.com/historia.html
- Obras Expansión. “Museo Soumaya: la historia y arquitectura del recinto cultural de Carlos Slim”. obras.expansion.mx